Experiencias con un enfermo terminal, transmitiendo Reiki

Una conocida, me llamó por teléfono, preguntándome si podía ir a domicilio, a dar Reiki. Cosa que en general evito, pues en mi espacio tengo camilla, música, sahumerios, etc.  Al relatarme la situación de su primo, accedí a ir a su casa, no quedaba tan lejos, y el enfermo tenía serias dificultades para moverse. Me […]


Una conocida, me llamó por teléfono, preguntándome si podía ir a domicilio, a dar Reiki. Cosa que en general evito, pues en mi espacio tengo camilla, música, sahumerios, etc.  Al relatarme la situación de su primo, accedí a ir a su casa, no quedaba tan lejos, y el enfermo tenía serias dificultades para moverse.

Me recibió la esposa de, pongámosle el nombre Adrián. Me comentó que estaba en su cama, en el piso superior. Ante la puerta de entrada de la habitación, Adrián, me encara diciéndome o mejor dicho me preguntó: ¿vos me vas a curar, a mí?…..GLUP… le contesté: No.

Entonces me dijo que pasara y que le explicara en qué consistía esto del Reiki. Me senté en una silla a su lado, y le dije lo que iba a hacer: apoyar mis manos, en distintas partes por unos minutos, con la intención de sanación espiritual, no de curación, que este tratamiento, lo iba a relajar, posiblemente aliviar sus dolores…

Y comencé, por su cabeza, y luego hasta su tórax, no recuerdo el tiempo que estuve en cada posición, no tenía mi música, ni sahumerio, ni velitas, ni nada….

Cuando la esposa, me acompañó a la puerta de salida, me dijo que si yo le hubiese respondido que sí,  que lo iba a curar, se hubiese negado a recibir Reiki.

Fui una vez por semana, varias veces. En las siguientes sesiones, ya estaba en una cama ortopédica, y sólo le tomaba una mano, entre las mías. El se dormía en todas las sesiones, se podía relajar y dejaba de tener dolor.

En la última sesión a la que acudí, él me comentó que sabía por qué, estaba pasando por esa enfermedad, me lo dijo y que esa mañana lo había visitado un sacerdote, recibió la extremaunción y que había tenido una hermosa charla con él.

Antes de la siguiente sesión, me llamó la esposa, para decirme que Adrián, había fallecido.

Reiki lo acompañó a bien partir.

Alicia Neumann Vanoni – Alivan